"Y así llegamos a la pregunta que mi amigo Tulio Demicheli no formulaba en su artículo. La asignatura llamada Educación para la Ciudadanía, ¿se propone instruir en tales principios, o más bien utilizarlos ideológicamente con propósitos de ingeniería social?"
Así termina el artículo que Juan Manuel de Prada ha escrito en ABC en relación a otro escrito sobre la asignatura a la que hace referencia el título de esta página.
Lo de la ingeniería social lo dice sin duda por la experiencia que nos ha dado la iglesia, que no es que enseñe a seguir las directrices de Jesús como hijo de Dios, sino que acojona a sus fieles con ir a condenarse a los infiernos, o con que sus hijos irán a ese lugar tan estúpido como es el limbo.
Lo dice por las comidas de coco de los islamistas radicales que reclutan terroristas, cuando por obvias razones de ingeniería social, les hacen creer que cuando mueran tendrán amplia potestad en el arte de follarse a las huris del paraiso.
Hay que enseñar las cosas como son aquí y en el culo del mundo. El hecho de que una persona conozca que hay doferentes colores de piel no significa que la cambie por razoznes de solidaridad, aunque si lo ve como lo más natural, favorece sin duda la tolerancia.
El hecho de que conozca que hay personas del mismo sexo que se aman lo mismo que lo hacen las parejas de sexos contrarios no es condición para que se transforme en homosexual.
El hecho de que sepa las costumbres legales y o salvajes de distintas sociedades en cuanto a las costumbres de castigar los adulterios no significa que vaya a estar deseando casarse para lanzarse al mundo de los adúlteros o adúlteras, que por otra parte han existido, existen y casi seguro que existirán siempre.
El conocimiento de las leyes ciudadanas no es algo malo ni tendencioso. Es una parte de la realidad que debe ser conocida por muchas personas que se muestran muy mal educadas al respecto mostrando su poco respeto por las demás personas, no solamente con actitudes intolerantes, sino con acciones incívicas que en nada favorecen a la convivencia. Pongamos por caso los ejemplos de la conducción. ¿Nunca le ha molestado un coche mal aparcado en mitad de la calle? Pues la gente lo hace sin el menor rubor. Nadie les ha enseñado a respetar a los demás. Y hago referencia a una falta de las que se consideran leves.
No solo deben ustedes apoyar esa educación para la ciudadanía, para la convivencia, sino que deben moralmente colaborar con ella para que sea efectiva. Pues si nuestra actitud y acción son cívicas la convivencia es mucho más agradable.
Señor Prada, no se puede tener ese concepto de lo que es la educación en la ciudadanía, como si fuera el coco. En cuanto a costumbres morales y cívicas, sea usted la base y el ejemplo para sus hijos y enséñeles a pensar en lo que les digan en la escuela, para que tengan una inteligencia activa que pueda formar sus propios principios morales. Está usted en todo su derecho a educar a sus hijos en la religión que prefiera, nadie se lo impedirá. Las personas que rodean a los niños y adolescentes son las que asientan sus valores, no las asignaturas que les den en la escuela, aunque con apoyo de la familia sus directrices y enseñanzas pueden ser de gran utilidad para el alumnado, y favorecer el ejemplo que los mayores les podemos dar en cualquier campo de la vida. Sobretodo debemos darles afecto, y enseñarles lo que sea, pero con cariño.
Ya sé, señor Prada, que usted no me va a leer. Sin embargo, le escribo. Me gusta escribir lo que pienso, e intento que sea con las palabras y oraciones lo más claras posible. Mis hijos están aprendiendo mucho de eso.
Un sonrisa y un beso.


