Ayer llegué a casa después de unas estupendas vacaciones. Todo pasa y todo queda, y me ha quedado un recuerdo maravilloso y miles de fotos. Las cámaras digitales son un vicio, le disparas hasta el apuntador.
De vuelta a la vida de siempre (y que no falte):
Poco a poco iré calentando motores, y el miércoles empezaré de nuevo mi vida laboral. Hay quién tiene síndrome posvacacional. A mi eso no me pasa, o digamos que me busco los recursos para que no me pase. O sea, que sé buscar estrategias de autocomplacencia que evitan que me amargue la vida. Autocomplacencia, si, la vida solamente se soporta si se vive con placer, ya sea en la alegría o en la tristeza. Se trata de hacerlo intensamente.
En primer lugar, tengo la suerte de hacer un trabajo que me gusta, y ejercerlo rodeada de personas que me gustan. Hay poca gente que no me llene. Todo consiste en buscar lo positivo de cada cual. Siempre lo hay, aún en los casos en lo que a primera vista pueda parecer mentira.
En segundo lugar, tener siempre a punto algún proyecto por llevar a cabo. Realizarlo es el camino trazado, y llegar al final es lo de menos, lo importante es el hacer de cada día.
Después de las vacaciones:
He perdido contacto con personas queridísimas para mí. Ni tengo noticia de que se hayan preocupado por mi ausencia. Ya sé sabe, las personas nos cansamos unas de otras con el tiempo. Mucha gente se va distanciando sin darse cuenta y dejamos de formar parte de sus prioridades. Claro que otras dejan de formar parte de las nuestras y pasan a estar en segundo término. En ocasiones duele que te olviden, en otras ocasiones les dolerá a los demás que les olvidemos. Tal vez ambas cosas podrían evitarse, pero es costoso echarse a la labor.
Así que adelante, no podemos detenernos ni por las sonrisas ni por las lágrimas.
Vacaciones en casa:
Ahora que ya las amistades que vinieron a mi ciudad se han ido a sus casas, voy a hacer un par de cosillas. Disfrutaré lo que pueda de los pocos días que me quedan de fiesta. Voy a ira visitar un par de museos que tengo pendientes. Y esperaré con impaciencia que otras amistades locales que se fueron lejos regresen en cualquier momento para verles de nuevo y disfrutar de su entrañable compañia
Así es y así os lo he contado...