Lo mejor de todo es el nivel humano de las personas que nos han acompañado, y el abanico de posibilidades que se abre ante la curiosidad de conocer muchas más cosas de esos países que hemos visitado, con la personal predilección hacia todo lo que forma parte y se relaciona con la ciudad de Jerusalén.
Tú verás que los males de los hombres son fruto de su elección; y que la fuente del bien la buscan lejos, cuando la llevan dentro de su corazón. Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.
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LA MAYOR DEMOSTRACIÓN DE INTELIGENCIA ES LA BONDAD.
EL CARIÑO ES INCOMPATIBLE CON LA PRISA:
Juan Pablo II dijo:
NO HAY PAZ SIN JUSTICIA, NO HAY JUSTICIA SIN PERDÓN.
29.8.07
Galli-Canto, casa de Caifás
8.8.07
La inconsciente perversión de la inocencia
Vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, entre el que campa a sus anchas la hipocresía disfrazada de virtud. Es ahora y lo ha sido siempre, no es que estemos en un momento expresamente pensado para la tontería que despierta la presunción de bondad perfecta. Cuantas veces cerramos los ojos a una parte de la verdad objetiva y nos creemos casi heroínas por mantener la lealtad a una amistad, sin saber que el precio de esa lealtad es precisamente la deslealtad hacia otra persona, que quizás no sea nuestra amiga, pero a la que debemos un respeto porqué ha confiado en nosotras, o en tí, y tampoco es nuestra enemiga, o tu enemiga.
Dicen eso de ‘Lo hice y lo volvería a hacer yo misma, porqué él es nuestro amigo’. Un discurso digno de ‘La buena Juanita’ -libro con el que introducían a mi madre y a mi tía en las virtudes de una buena mujer de su casa y de su marido en la escuela de las monjas a la que asistían cuando eran pequeñas-, si no fuese porqué en ese libro de marras, -que incluso a ellas con 85 años les parece demencial en estos tiempos, más que nada porqué han evolucionado un poco-, queda sin explicitar que se ha traicionado la confianza de otra persona para virtuar la justificación de este acto, a mis ojos tan rastrero. Si no fuera porqué el amigo al que se protegía no es precisamente un ser inexperto e inocente a quien había de salvaguardar de ‘una terrible hacker’ que quería destrozarlo por dentro y por fuera, y hacerle mucho daño al pobrecito él, tan inocentón y bueno que es. (Nótese el tono de sorna que se me escapa por debajo de las letras).
Lo mejor del caso es que, como en las cruzadas y otras ‘guerras santas’, parece como si en la justificación hubiese una carga espectacular de heroicidad, lealtad y fidelidad extremas. Claro está, que todo lo extremo acaba siendo algo perverso.
Va ella, la traicionada, y le dice a una de sus ‘amigas’: soy ‘Fulanadetal’, no me descubras porqué quiero gastarle una broma a ‘Sutanodecual’. A lo que la ‘amiga’ le contesta: ¡Ah, vale! No te preocupes que no le diré nada.
A continuación la ‘amiga’ lo pone en conocimiento de todo el mundo mundial, amén de avisar volando a la pobre víctima de la tal 'mala mujer que quiere hacerle mucho daño'. Y la aplauden con ‘yo habría hecho lo mismo’, que buenas amigas que somos oye. De lo mejor oiga usted. Cómo para fiarse mucho de las confidencias que se les hace. Mejor mantenerse al margen de cualquier intimidad.
Hay una cierta perversión, quiero suponer que debida a la 'igggniorrancia', en estos actos, sumidos por una parte en la buena voluntad de mejorar la amistad con unos y destrozar la confianza de los otros. Porqué en el caso en el que no fuera inconsciente, es tan perverso que da verdadero pavor.
Dicen eso de ‘Lo hice y lo volvería a hacer yo misma, porqué él es nuestro amigo’. Un discurso digno de ‘La buena Juanita’ -libro con el que introducían a mi madre y a mi tía en las virtudes de una buena mujer de su casa y de su marido en la escuela de las monjas a la que asistían cuando eran pequeñas-, si no fuese porqué en ese libro de marras, -que incluso a ellas con 85 años les parece demencial en estos tiempos, más que nada porqué han evolucionado un poco-, queda sin explicitar que se ha traicionado la confianza de otra persona para virtuar la justificación de este acto, a mis ojos tan rastrero. Si no fuera porqué el amigo al que se protegía no es precisamente un ser inexperto e inocente a quien había de salvaguardar de ‘una terrible hacker’ que quería destrozarlo por dentro y por fuera, y hacerle mucho daño al pobrecito él, tan inocentón y bueno que es. (Nótese el tono de sorna que se me escapa por debajo de las letras).
Lo mejor del caso es que, como en las cruzadas y otras ‘guerras santas’, parece como si en la justificación hubiese una carga espectacular de heroicidad, lealtad y fidelidad extremas. Claro está, que todo lo extremo acaba siendo algo perverso.
Va ella, la traicionada, y le dice a una de sus ‘amigas’: soy ‘Fulanadetal’, no me descubras porqué quiero gastarle una broma a ‘Sutanodecual’. A lo que la ‘amiga’ le contesta: ¡Ah, vale! No te preocupes que no le diré nada.
A continuación la ‘amiga’ lo pone en conocimiento de todo el mundo mundial, amén de avisar volando a la pobre víctima de la tal 'mala mujer que quiere hacerle mucho daño'. Y la aplauden con ‘yo habría hecho lo mismo’, que buenas amigas que somos oye. De lo mejor oiga usted. Cómo para fiarse mucho de las confidencias que se les hace. Mejor mantenerse al margen de cualquier intimidad.
Hay una cierta perversión, quiero suponer que debida a la 'igggniorrancia', en estos actos, sumidos por una parte en la buena voluntad de mejorar la amistad con unos y destrozar la confianza de los otros. Porqué en el caso en el que no fuera inconsciente, es tan perverso que da verdadero pavor.
Dioses del Olimpo, escuchadme:
¡Libradme del poder de la inocencia fruto de la ignorancia!
5.8.07
Benvolgut Joan:
Recibo un mensaje de notificación de este blog en mi correo. Lo leo, me choca, busco al bloguer, encuentro JAPS, me sorprende que alguién me lea. Escribir aquí es como hacerlo en un diario, pues siempre tengo la sensación de que nadie me lee. Y si me leen y están en consonancia con mi forma de ver las cosas, y me contestan, entonces entro en una caída libre de adrenalina. Me entusiamo. Descubro su blog. Se expresa como un señor sincero y abierto de mente, incluso con un maravilloso sentido del humor. ¡Increíble! En su casa internáutica me dedica una carta encantadora, y no puedo por menos de intentar corresponderle. Hace tiempo que no entablo una amistad con gancho por la red. Las que tengo ya llevan unos años en cartel, y tengo que decir que las quiero a todas mucho sin razón de color de piel, sexo, nivel económico, edad cronológica o espiritual, tendencia religiosa, aficiones inconfesables y o u otros factores de fácil tendencia a la clasifición.
Voy a darme una vuelta por su blog un rato y me iré a dormir.
Bienvenido Joan.
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