La semana pasada, a propósito de los tranvías de Sevilla, atropellan a una señora, pero no allí no, en Barcelona, que al parecer el tener al tranvía en territorio acotado provoca más accidentes. Han de ponerlo al modo sevillista, en medio de los paseos.
Es el desconcierto de las grandes urbes: es_trés - y es más y todo - debido a las prisas y a la mala vida que llevamos de tener que cruzar grandes distancias para desplazarnos a cualquier parte. Prisas, nervios y demasiadas obligaciones. Cosa que no sucede en las poblaciones más pequeñas por muchos inconvenientes en cuanto a servicios que pùeda parecer que tienen. Y eso que Sevilla no es una ciudad pequeña, siendo tan acogedora y encantadora como es.
Deberiamos aprender a caminar sin tantas prisas y a saber optimizar nuestras vidas, empezando por la lucha contra el precio del suelo y cauterizando las terribles hipotecas que no nos dejan ni siquiera poder dejar de trabajar el suficiente tiempo para cuidar de nuestras y nuestros hijos recién nacidos. O tener el suficiente tiempo personal para poder cuidarlos en casa en los momentos en que se ponen enfermos, que por otra parte es un derecho que no todos tienen en sus empresas (casi nadie) y que es inexcusable, sin tener que enchufarles medicación para que puedan asistir a la escuela infantil, o apelar a un canguro que nos lo o la cuide en casa.
Tal vez no necesitemos un todo terreno y nos podamos conformar con un utilitario amplio para llevar a la familia y para nuestros desplazamientos. Son más económicos a todas luces, por muy de moda que puedan estar.
Quizás con un piso de 80 metros cuadrados tengamos más que de sobras, sin necesidad de vivir en uno de 120 ni en una casa con jardines alejadísima de cualquier tipo de medios de comunicación, que nos obliga a coger el coche para desplazarnos hasta al horno que tenemos en esa bonita población, en la que habitamos pero no vivimos, porqué trabajamos 8 horas en un polígono industrial, a por el pan. Apenas si podemos disfrutar de nuestra casa los fines de semana y algún que otro puente.
¿No es mejor tener la casa o piso en alguna zona tranquila de algún pueblo que tenga buenas comunicaciones y servicios que dormir en una casa en la que solo vivimos de noche y un tanto por ciento muy pequeño de nuestro ocio? Porqué además, los fines de semana solemos ausentarnos para ir a otra parte. Como si estuvieramos hartos de estar en un hogaar en el que no estamos.
Este modo de vivir no favorece a nadie, ni a nosotros ni a nuestros hijos.
La casa ha de ser suficiente para poder vivir con comodidad, pero no hace falta tanto espacio peliculero. Es mejor que haya buen ambiente que espacios vacios.
El coche no es necesario que sea salido de una película de una familia americana adinerada que vive en un barrio de potentados. Uno más pequeño nos ahorra esfuerzos y dinero. A la par que contamina menos y ocupa menos espacio urbano. Los todo terreno son para la gente que vive en zonas rurales y que realmente lo necesita.
La sociedad de consume nos consume a nosotr@s. La publicidad nos absorve y hacemos necesarias en nuestra existencia cosas que no lo son.
Es bueno tener escuelas, centros médicos y medios de transporte útiles y prácticos cerca del lugar en el que habitamos. Quizás no es necesario todo eso que creemos que es tan necesario para ser felices. Es necesario, eso si, y creo que imprescindible, tener un trabajo que nos guste y que nos absorba 12 horas al día, para favorecer nuestra propia salud, y para poder aprender a convivir con la familia en casa. Así podemos mejorar nuestra calidad de vida, que solo tenemos una.
Hay que tutelar una educación desde todos los ámbitos posibles para que la juventud sepa buscar los medios para acceder a una ocupación laboral que no les amargue. Y han de saber que para eso hay que trabajar mucho.
Hay que ayudarles a descubrir las ventajas del sentido común y del sentido del humor. Con nuestro propio ejemplo es siempre lo mejor.
Así que mejor nos apartamos y dejamos pasar el tranvía con toda tranquilidad. Yo me apunto. ¿Tu te apuntas?