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9.4.08

La risa libera y el llanto limpia

¿Qué pasa con las lágrimas que caen por las mejillas y desaparecen en el infinito?, siempre me he preguntado. No debo ser la única, imagino, porqué es evidente que caen y se recogen en un pañuelo, o vuelan al infinito de los vientos, más allá del propio sueño, más allá de la propia realidad o de la fantasía.
¿Qué pasa con todo aquello que nos duele en el alma? Cuando deja de doler?, ¿adónde va? ¿Se ha muerto la pena con nuestro tiempo y no vale la pena tener siquiera un recuerdo para empezar a volver a rememorar el dolor?
Cuando viajas sola y las lágrimas caen mejillas abajo sin poder evitarlo y ves la carretera en medio de una cortina leve de agua que mana de tu alma, ¿adónde van las penas? ¿Se supone que se quedan en la cuneta del camino para que las recojas a la vuelta? Si se da el caso de que vuelves con ganas de recogerlas, o si lo haces por el mismo camino.
Cuando duele que alguién se haya enfadado contigo sin que tu hayas hecho nada, y sin saber el motivo ¿por qué duele así? ¿Por qué la diferencia entre lo que sientes y lo que quieres sentir te mata?
¿Por qué duele tanto cuando hay palabras de reproche que no te corresponden, que no sabes de dónde salen, que te caen como un chaparrón imprevisto e imprevisible?
Muchas personas ventean su dolor y sus miedos agrediendo a los demás con palabras o hechos hirientes. Como no me parece justo y no quiero ser injusta con los demás, creo mucho más ecuánime soltar el lastre en forma de llanto. Y si además hay una inconsciencia por parte del agresor o agresora, el daño es doble, triple ... elevado a la milésima potencia.
Llorar me hace bien, limpia mis temores, mi violencia. Reconvierte mi agresividad en una dulce paz. Me prepara para soportar la indiferencia o para ofrecer el perdón sin reproches. Y si hay suerte, y alguna voz que me hirió dice '¡Lo siento!', si lo hace de corazón, me regala un tesoro. Y entonces puedo poner la otra mejilla, y esta vez no para mis lágrimas, sino para que sean el eco de mi victoria sobre mis propios sentimientos.
Porqué de una u otra manera, que tendría que saber explicar y no sé todavía, la risa libera y el llanto limpia. Y una caricia y un beso siempre pueden ser la reconciliación.