
Termina el año, con sus resúmenes de acontecimientos individuales, familiares, laborales y políticos.
L'home dels Nassos aparecerá por Las Ramblas, y por distintos lugares de Catalunya, el día 31, día de San Silvestre.
Y tocarán las campanadas y habremos pasado el momento clave para lanzarnos a ejercer esos propósitos que nos hemos hecho. Ojalá todos esos propósitos sean buenos para nosotros y para los demás. Las palabras de paz deberían reinar. Las palabras de guerra deberían quedar enterradas en montañas de tierra fertil sobre las que floreciese la verdadera esperanza de lograr un mundo mejor.
¿Y tú? ¿Te has hecho algún buen propósito de enmienda? ¿Acaso te has planteado dejar de fumar? ¿O empezar una dieta? ¿Y mejorar tus relaciones con las demás personas? ¡Ah! Esa actitud si que sería interesante. Moralmente y en la práctica. Lograr cosas buenas es signo de una inteligencia creadora.
Reflexionemos durante esta última semana del mes de diciembre en qué podemos mejorar. Y si algún pequeño fallo de nuestra vida cotidiana tuviese enmienda, hagamos un hueco en nuestros deseos para cultivar su mejora en el 2006.
Cómo ha dicho alguna vez Carlos, un compañero de red:
¡Parezco un cura!
¡Feliz fin del 2005!
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