Dice Remei Margarit que el futuro estará lleno de pesquisas, peleas y, tal vez, batallas campales, no por el petróleo, como presumiblemente se pretende, sino por el agua.
Hoy metafóricamente, las aguas han vuelto a su cauce. Otra clase de aguas, las de los rios de rosas, las de los libros que navegaron por doquier en nuestra catalana patria y las de las masas de gentes que pasearon, se apretujaron y consiguieron la firma de algún escritor o escritora que les vino a pie de tienda. Ya tenemos el más vendido, el más anhelado. La iglesia por en medio, como siempre ha sido desde que Jesús promulgo eso de la paz os traigo, la paz os doy. Fueron unas palabras preciosas. Lástima que con la paz y sus palomas, en lugar del bienestar de todos, muchos consigan su propio poder y capital personal.
Los libros descansan en la boca y en las mesillas, las rosas se jactan de su color, y en ocasiones de si aroma por encima del nivel del agua y el cristal de los jarrones, merodeando por aparadores, lejas y ventanales.
Yo no salí de casa, aunque a punto estuve antes de que alguien me dijese, no vayas está que no cabe un alfiler. Escribí poemas, eso sí que sí. Al corazón de las personas nos hace falta muchísima ternura, y mucha poesía.
Durante la semana ya tuve mi sesión de conocimiento de personas admirables. El jueves fui a una conferencia de José Antonio Marina sobre educación. ya hablaré de ello en partiular. Y el viernes a la presentación de un libro, 'Petita Història de Montornés', ilustrado por la encantadora Pilarín Bayés y escrito por Nicolau Guanyabens. Si uno de ellos me impacto y enamoró, el otro más y ella tal de lo mismo.
¡Que gentes tan maravillosas hay en el mundo!
Una palabra, una sonrisa suyas, y te olvidas de todas las miserias.
Hoy estamos de resaca, mañana será otro día.
Volveremos a emprender
el vuelo al amanecer
con flores y poesías.
Para Montse
Rosa María 24-04-2006
2 comentarios:
Mira, como Arare se llama Montse, se queda con ese bello poema y esa bonita rosa. Lo bueno que tiene la poesía (me dijo un amigo poeta) es que el autor la escribe con un propósito concreto, pero el que la lee le da su toquecillo particular y la personaliza.
Un beso grande, Rosa María.
Así es, yo creo lo mismo. Escribiré un poema a propósito de ello.
Un besazo
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