Leí hoy que decía un nuevo amigo que tengo, a raíz de la letra de la canción de Drexler, que puse en este blog , que todos nos sentimos solos. Y es cierto, hay un reducto íntimo inevitable en el que cada cual siente su soledad ante la vida y la muerte. Nadie puede evitarlo. Unos la sienten más y otros menos, y debería todo el mundo aceptarlo y saber armarse de técnicas para salvarla y entablar con ella una buena amistad.
Sin embargo, los amigos nos ayudan a hacer el camino más llevadero. Acaso miles de millones de células que viven trabajando en equipo y perfecta coordinación para que nuestro cuerpo funcione de forma aceptable, ¿se sentiran también solas en su individualidad?
A mi me salvan la soledad de la risa y de la poesía en todas y cada una de sus formas posibles, y desde luego el disfrutar de las cosas compartiendolas con la familia y las amistades. Mmmmm, los grnades placeres de la vida.
Dice Joan que quiere que seamos amigos y yo le respondo:
Bienvenido a la mundo del disfrute de las ilusiones, Joan.
Dice el 'Hombre_que_ríe', que la risa es la libertad, y estoy de acuerdo con él.
Dice mi corazón que mi alma es de poeta, y yo le escucho y complazco, porqué de esta manera él me escucha y me complace a mi.
Me dice también que para que nos escuchen debemos primero escuchar, incluso hasta el latido de las piedras, que aunque no tengan corazoncito, albergan millones de seres vivos actuales o en potencia, apostados e invisibles en sus entrañas.
¡Sed felices!
1 comentario:
La soledad, como la felicidad, no son un estado constante... Son momentos... A una y a otro hay que vivirlos con intensidad. De ambos se aprenden puestos que son experiencias individuales por más que a veces las compartimos.
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