El otoño es amarillo. Y es un color al que le imputan mala fama, por traer mala suerte. Pues a mi es el que más me gusta. Me encantan todos los matices de este color. Naranjas, mandarinas y sus sabores ácidos y dulces, ocres aurinos, tostadas maderas. Tonalidades acogedoras que visten el paladar de placenteros presagios y la vista de elegantes paisajes.
Como las fuentes, como algunas hojas caducifolias ...
como mi alma en otoño ...

1 comentario:
QUAN PUGUIS VINE A L´EMPORDÀ A LA TARDOR.ELS ARBRES TENEN AQUESTES NOTALITATS DE LES QUE PARLES.una abraçada
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