Hay momentos en los que prefiero la soledad. Y he aquí que el martes pasado día 4 de marzo, me fui a ver a la Virgen del Mar al barrio de la Ribera. Nadie lo ha sabido hasta este momento.
Me senté en un banco de las primeras filas y La contemplé. Sonaba música sacra en los altavoces a un ritmo y decibelios adecuados para que se pudiera rezar y meditar.
Ella supo lo que venía a contarle, que no a perdirle por mí. No suelo pedir nada cuando rezo. Me puse a meditar, para escuchar su voz y me miró y me dijo muy bajito pero con mucha fuerza:
Me senté en un banco de las primeras filas y La contemplé. Sonaba música sacra en los altavoces a un ritmo y decibelios adecuados para que se pudiera rezar y meditar.
Ella supo lo que venía a contarle, que no a perdirle por mí. No suelo pedir nada cuando rezo. Me puse a meditar, para escuchar su voz y me miró y me dijo muy bajito pero con mucha fuerza:
Puedes venir aquí y sentarte cuando quieras, sin embargo, y esto es lo más importante, rezar de poco te vale, échale cojones Rosa.
¡Que Guapa eres, Madre de Dios de mi alma!
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