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22.5.06

"Jugar" a morir de hambre.

Al margen de toda la telebasura que nos rodea hay algo que en los últimos tiempos roza lo inhumano y amoral. Me estoy refiriendo a ese "gran hermano" selvático que en los últimos años se ha puesto de moda, ora en antena tres, ora en telecinco. SUPERVIVIENTES, lo llaman. Vale, no quiero decir con esto sea un seguidor de este tipo de programas, solo quiero dar una opinión que, creo hasta ahora, no se ha dado, y por supuesto para dar una opinión y formar un criterio hay que ver las cosas y reflexionar sobre ellas.
Repito no soy seguidor habitual, si acaso esporádico, y me gustaría referirme concretamente a una frase que una de las "perdidas", en la selva claro, lanzó a las cámaras quedándose tan fresca. En dicha frase se refería a que fulanito no le había dado comida y que menganito se había quedado sin ella, chispa más o menos, y no es sic.
Pues bien lo primero que se me vino a la mente, al margen por supuesto de las incomodidades de estar allí... fue lo inhumano que puede llegar a ser un programa de televisión, incluidos los que, de una forma u otra participan del espectáculo.
¿Cómo se puede jugar a pasar hambre? Porque claro es un juego en el que colaboran y participan, ya sea por ser mejor que otro, por el dinero en sí mismo del premio, o por la simple publicidad a que hubiere lugar con su emisión, un equipo técnico, unos concursantes, y finalmente unos televidentes que rien la gracia a semejante aberración. Pero la palabra es esa, JUGAR A MORIR DE HAMBRE.
Que poca seriedad y que poca humanidad... ¿No hay otro tipo de juegos, de superaciones, de situaciones arriesgadas? No, tiene que ser la de llegar a la extenuación por falta de nutrición, a perder kilos, a sentir la sensación de pasar auténtica necesidad alimentaria. Es ridiculizar al ser humano que de verdad siente esa necesidad por falta de solidaridad de sus propios hermanos. Es reirse de la gente, que a pocos kms. de ese mini-plató de televisión, sufre de hambruna, de falta de higuiene, de incomodidad, de impotencia, de negación, de padecimiento... Y no hace falta irse tan lejos, o tan cerca, para saber que eso existe y está a la orden del día.
La única diferencia es que "aquellos" pueden dejarlo cuando quieran, porque en definitiva no es más que un capricho o un contrato que no les "obliga" a nada, y los "otros" no. La simulación de la auténtica realidad para beneficio propio supone entrar en lo podría conllevar una falta de ética y de moral cuando ese reflejo de la realidad hace referencia a situaciones de pobreza y se aplica a capas desfavorecidas.
Por tanto, y al margen de otras cuestiones seudocientíficas (no dudo de que gran hermano pudiera tener interés social o de investigación), en este caso el proyecto o invento es de todas todas aberrante y desconsiderado hacía el resto del género humano.
Saludos

1 comentario:

P@P@LLoN@ GRoG@ dijo...

Pues es una muestra más de lo poco que evolucionamos como personas, a pesar del desarrollo tecnológico.

Dos yoyas a cada uno le daba yo...

Son el vivo ejemplo de la infame majadería mediática.