... ya sean de júbilo o de ensañamiento, el mundo sigue y sigue. La humanidad rezuma una especie de encabronamiento general. Hay desasosiego, miedo y descontento por doquier. ¿Por qué? Porqué la masa social se mepeña en vivir individualemente un mundo inexistente en el que el malo siempre es otro.
Seguimos invariablemente empecinados en ver la paja en ojo ajeno, y no la viga en el propio. Las religiones, los políticos, las madres, los sindicatos, los maestros, los adolescentes, los párvulos. Todos somos muy sinceros, muy buenos, muy cumplidores.
El sentido de la culpabilidad nos reconcome por dentro, nos pudre por fuera.
Si total la lucha sirve de poco, si todos, absolutamente todos somos nacidos y vamos a morir. De nada sirve el odio, de nada la destrucción, de nada creerse perfectos. Todos somos hipócritas y mentirosos. Unos en mayor y otros en menor medida, pero todos. Todos podemos hacer daño aún sin pretenderlo. Todos. Nadie se libra.
1 comentario:
Estoy de acuerdo, cómo pretendemos crear un mundo nuevo, un mundo mejor, si nosotros somos ese mismo mundo pútrido. Ahí es donde falló el marxismo real, los alieanados no pueden crear algo diferente a su propia alienación. Perdona por el rollo, pero tu negatividad es de lo más positiva.
Besos
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