Estos días, la borágine social y política no me dejan respirar. Empezar el trabajo, organizando todo el nuevo curso, pues soy maestra, y atender a la família, que no es moco de pavo, me llevan muchísimos tiempo. Pero es que además hasta hace 5 días she tenido por aquí cerca amistades que estaban aún de vacaciones. Por lo cual las mañanas eran laborales y las tardes turísticas.
No me puedo quejar, he pasado un verano genial. He estado con amistades nuevas, conocidas por la red, sin duda, gente estupenda, y con amistades de esas con solera, de las de toda la vida. Lo mejor del mundo es la gente a la que aprecias. Es agradable compartir el tiempo con personas que te ofrecen su compañía y te cuentan sus sentimientos, sus pensamientos, sus vivencias. Es reconfortante contar con personas que sabes que te perdonan tus imperfecciones y que aguantan tus momentos tontos o tus infantilismos. Es profundamente rica la experiencia compartida. Es admirable la acogida que te ofrecen en su propia casa personas que apenas te conocen de nada.
Tengo en mi interior tantas cosas que contar, que se me acumulan y hacen imposible que las exteriorice. Pero tengo suerte, mucha suerte y así lo digo, de contar con amigas y amigos cuyo recuerdo me hacen esbozar una sonrisa de emoción.
¿A quien podría nombrar? Las personas que me leen y me conocen personamente pueden darse por aludidas. Las identidades que escriben en los blogs y que participan y leen estas letras, de las que no tengo constancia personal, también pueden darse por aludidas, pues podrían formar parte del primer grupo si en un momento dado lo desean.
Las relaciones sociales son un mundo espectacular cuando se analiza bien.
Gracias a todas aquellas y todos aquellos que, en un momento dado, piensan en mi persona.
¡Que las divinidades universales les acompañen! (¡Y les den paciencia! ... Ç:o) * )
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