Hay cosas que me gustan de los políticos. De todos, ya que soy una persona mayor, que se considera madura, y que sabe que de (casi) la peor de las personas podríamos sacar algo bueno en un momento determinado.
Me gustan Artus y Pascual, el primero porqué me convence y el segundo porqué me sorprende con sus cosas raras. Me gusta Zapatero porqué suele tener un discurso inteligente. Me gusta Carod porqué me gusta poco y cumple una función primordial, pues algo tiene que dejar de gustarme. Me gusta Mariano porqué tiene instantes en los que deja de exaltarse y se lleva el gato al agua. Y ya no digamos Acebes y Zaplana, lo que me llegan a no gustar sus discursos y las mentiras que han llegado a decir y dicen impunemente sin que nadie pueda evitarlo. Porqué hasta para mentir hay que hacerlo evitando el insulto directo y no aprenden los jodíos, ya que si no usan el tono ese tan crispado que les caracteriza, parece como que no tienen motivos ni razón para hablar. Me gusta Josep, al que creo que contaminan y alienan sus compañeros nacional carPetovetónicos de Partido.
Nótese en gran manera por parte de las lectoras y lectores, que los que no recuerdo el nombre de pila de los que no me gustan.
A pesar de todo, sean o no sean santos de mi devoción, sé que todos sin excepción tienen la razón alguna que otra vez.
En fin, que desde luego tengo un me gusta hasta para lo que no me gusta. Y es que soy consciente de que sin lo que no me gusta no hay que me si gusta. Así de positiva es una que aquí suscribe.
Y no olvido, que el estado natural del pensamiento inteligente es la continua duda.Así que veremos que opinaré otro rato. Tampoco una es que sea voluble como el humo, pero si hay que cambiar los datos y conclusiones del pensamiento, se cambia y punto.
Me gustan Artus y Pascual, el primero porqué me convence y el segundo porqué me sorprende con sus cosas raras. Me gusta Zapatero porqué suele tener un discurso inteligente. Me gusta Carod porqué me gusta poco y cumple una función primordial, pues algo tiene que dejar de gustarme. Me gusta Mariano porqué tiene instantes en los que deja de exaltarse y se lleva el gato al agua. Y ya no digamos Acebes y Zaplana, lo que me llegan a no gustar sus discursos y las mentiras que han llegado a decir y dicen impunemente sin que nadie pueda evitarlo. Porqué hasta para mentir hay que hacerlo evitando el insulto directo y no aprenden los jodíos, ya que si no usan el tono ese tan crispado que les caracteriza, parece como que no tienen motivos ni razón para hablar. Me gusta Josep, al que creo que contaminan y alienan sus compañeros nacional carPetovetónicos de Partido.
Nótese en gran manera por parte de las lectoras y lectores, que los que no recuerdo el nombre de pila de los que no me gustan.
A pesar de todo, sean o no sean santos de mi devoción, sé que todos sin excepción tienen la razón alguna que otra vez.
En fin, que desde luego tengo un me gusta hasta para lo que no me gusta. Y es que soy consciente de que sin lo que no me gusta no hay que me si gusta. Así de positiva es una que aquí suscribe.
Y no olvido, que el estado natural del pensamiento inteligente es la continua duda.Así que veremos que opinaré otro rato. Tampoco una es que sea voluble como el humo, pero si hay que cambiar los datos y conclusiones del pensamiento, se cambia y punto.
¡A la paz del 2006!
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