En nuestro maravilloso occidente cristiano evangélico judeo masónico, (de sonados no de masones a los que respeto mucho), las mujeres tienen legalmente los mismos derechos que los hombres, pero en puestos de trabajo iguales ganan más que ellos. En las tertulias periodísticas y en los puestos de responsabilidad hay más mujeres que hombres. Y mueren a manos de las mujeres una cantidad espantosa de hombres, porqué os tenemos dominados.
El machismo sigue en boga, sin embargo, y aunque estamos avanzando, nos queda un largo camino por recorrer en el tema mujeres y hombres.
No sé si el Coran dice eso, no lo he leído, pero si oí en más de una ocasión decir a musulmanes que las escrituras que legó Mahoma no dan fe de que la mujer tenga ningún dueño, eso se lo arreglaron los machos islámicos afincados en el poder unos años más tarde aprovechando que interpretaban las tales escrituras.
Que nadie me hable del machismo islámico que me da risa. Siempre vemos la paja en ojo ajeno, pero ¿y la viga en el propio? Aquí y ahora, conozco muchas famílias musulmanas en las que trabajan ambos cónyuges. Acompañan a hijas y a sus hijos a la escuela ambos por igual y asisten a las fiestas y reuniones en las mismas. Algunas parejas en mejores condiciones de igualdad que algunas de las famílias locales.
Si nos metemos en camisa de once baras podemos hacer alusión a la cabeza de la iglesia y a su séquito papal, que no mamal. La mujer es una costilla del hombre. Somos una parte del ser que creó dios.
Aqui hasta mediados del siglo pasado una mujer casada no podía hacer nada por su cuenta sin el permiso del marido entre otras lindezas maritales.
La maté porqué era mía.
¡Que fragilidad de memoria!