Dejando a un lado la crispación política paso a comentar algo que está siendo muy preocupante en toda la sociedad española. Me refiero a la famosa violencia juvenil. Es interesante, sociológicamente hablando, como progresa este fenómeno a marchas agigantadas. Lo que en sus orígenes se podía considerar algo así como movimientos de tipo marginal y en ciertos años hasta reivindicativo, obrerista, estudiantil, revolucionario si se quiere, hoy en día ha pasado a afectar a todos los ámbitos de nuestra sociedad en una muestra que para nada tiene que ver con reivindicaciones sociales de ningún tipo. La violencia por la violencia.
Raro es no encontrarnos con un caso de violencia escolar todos los días. Y digo bien "escolar". Los mismos escolares que hoy han sido detenidos por formar parte de grupos dedicados a esos menesteres. En su mayoría dice el informe están integrados por jovenes de distinta procedencia, de clase no preferentemente media o baja. Me llama poderosamente la atención los medios empleados, como graban sus "hazañas" en sus móviles, como incluso lo cuelgan de la red, como aprovechan la tecnología para darse a conocer... Parecerá una chorrada lo que digo, pero mi madre cuando yo era joven y no paraba quieto en un sitio me decía "niño lo que tu tienes es producto del aburrimiento".
Quizás sea eso lo que les pase hoy en día a esos jovenes que "no paran quieto" ni un segundo, que no encuentran quizás una salida laboral o académica, que no se les incentiva de ninguna forma, que el seno de la familia puede estar desestructurado, que todo lo encuentran al alcance de su mano. Aquella famosa frase de nuestros padres de: "no le dáis importancia a lo que tenéis", cuando algunos de nosotros de jovenes rechazabamos la comida; o simplemente gritabamos mirando el frigórifico abierto y a rebosar: "¡¡¡SI NO HAY NAAAAA!!!", toma fuerza hoy en día, aun más si cabe, porque no queremos que les falte nada a nuestros hijos y porque en el fondo falla un modelo educativo a nivel parental y quizás incluso docente.
No se si dependerá de la generación al uso, pero en la gente que hoy rondamos o pasamos los cuarenta, creo está la solución. Creo sinceramente, y al menos en lo que a mí respecta, que el modelo educativo podrá estar influido más o menos por la sociedad, no lo niego, pero en mi recuerdo y creo que en el de mucha gente de mi insultante juventud, debería prevalecer siempre aquellas huchas para las misiones, aquella "paga" semanal que estrictamente se debía ahorrar o gastar el domingo, aquellos tebeos que como premio a buenas notas te obsequiaban, aquellas zapatillas paredes o kelme o puma ganadas con sudor, suplicas, lagrimas, aquellos juegos sanos al aire libre con pedrada incluida y que, el que las lanzaba, y que de por sí era el más travieso, al final de mayor, curiosamente, terminó siendo el más sencillo y humano.
Espero no equivocarme. Creo sinceramente que la respuesta no está en el aire sino en la generación del sesenta y aledaños. El tiempo lo dirá ¡que puñeta!
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