
Andamos hasta el gorro de los temas candentes. Véase Estatut, peleas politiqueras, desastres arquitectónicos, guerra, pateras, opas …
La última moda en noticiarios, noticias y demás 'istas' y 'arios' son los nombrecitos que les van poniendo a esa afición juvenil de reunirse en un lugar sin pedir permiso a las ‘autoridades competentes’. Botellocracia, es una palabreja que me confunde, y conste que tiene gracia, y que pone título un artículo de Francesc Marc Álvaro, que tilda de estupidez la idea de estas concentraciones. Y que tal vez tenga razón.
Menos mal que se han puesto de acuerdo para algo, los jóvenes, que han tomado la iniciativa y que son capaces de utilizar los servicios de comunicación para algo más que para mandarse ’musiquitas chorras’. La juventud debe de ser así, rebelde, más cuando tienen causa que sin ella, pero en fin, para que el mundo cambie los jóvenes han de empujar hacia arriba. Es ley de vida y de muerte.
Ahora bien, el botellón no es la mejor forma de reunirse ni de divertirse. Hay otras formas que guardan mejor el orden social y que son más satisfactorias a la hora de pasarlo bien. El alcohol no es buen mensajero para que los adultos nos hagan caso. Si, ‘nos’, ¿qué pasa?, soy un espíritu jovencísimo de 52 veranos y 53 inviernos. Lo siento, me adhiero a la juventud que grita para que acaben las guerras. Sigo sintiéndome tan inocente a pesar del paso de los años. Creo firmemente que todo se puede conseguir.Ç:o)º. No con borracheras y rompiendo cosas ajenas., desde luego. Eso no es luchar, eso es vandalismo puro.Es que con los ejemplos nos lucimos. ¿Acaso no es vandalismo la guerra de Irak, por parte de los unos, los otros y los de más allá? Eso e peor que vandalismo, eso no tiene ningún nombre.
Se organizan, muy bien. Se pasa el mensa, muy bien. Se ponen de acuerdo, muy bien. La lían y rompen lo que hay a su paso, muy mal.
Muy mal, porqué esa no era la intención, creo yo. Aunque claro está, ya hay quién le saca tajada al asunto y, ¡ zás !, la lía. Dudo que la idea de liarla sea solamente de la juventud que ha convocado. O tal vez si, visto lo visto de las agresiones grabadas en móviles. ¿Cómo va la juventud educada controlar a la juventud vandálica? Estoy segura de que a la mayoría les ha sabido mal que unos cuantos les den esa mala fama.
Pero las preguntas son:
La última moda en noticiarios, noticias y demás 'istas' y 'arios' son los nombrecitos que les van poniendo a esa afición juvenil de reunirse en un lugar sin pedir permiso a las ‘autoridades competentes’. Botellocracia, es una palabreja que me confunde, y conste que tiene gracia, y que pone título un artículo de Francesc Marc Álvaro, que tilda de estupidez la idea de estas concentraciones. Y que tal vez tenga razón.
Menos mal que se han puesto de acuerdo para algo, los jóvenes, que han tomado la iniciativa y que son capaces de utilizar los servicios de comunicación para algo más que para mandarse ’musiquitas chorras’. La juventud debe de ser así, rebelde, más cuando tienen causa que sin ella, pero en fin, para que el mundo cambie los jóvenes han de empujar hacia arriba. Es ley de vida y de muerte.
Ahora bien, el botellón no es la mejor forma de reunirse ni de divertirse. Hay otras formas que guardan mejor el orden social y que son más satisfactorias a la hora de pasarlo bien. El alcohol no es buen mensajero para que los adultos nos hagan caso. Si, ‘nos’, ¿qué pasa?, soy un espíritu jovencísimo de 52 veranos y 53 inviernos. Lo siento, me adhiero a la juventud que grita para que acaben las guerras. Sigo sintiéndome tan inocente a pesar del paso de los años. Creo firmemente que todo se puede conseguir.Ç:o)º. No con borracheras y rompiendo cosas ajenas., desde luego. Eso no es luchar, eso es vandalismo puro.Es que con los ejemplos nos lucimos. ¿Acaso no es vandalismo la guerra de Irak, por parte de los unos, los otros y los de más allá? Eso e peor que vandalismo, eso no tiene ningún nombre.
Se organizan, muy bien. Se pasa el mensa, muy bien. Se ponen de acuerdo, muy bien. La lían y rompen lo que hay a su paso, muy mal.
Muy mal, porqué esa no era la intención, creo yo. Aunque claro está, ya hay quién le saca tajada al asunto y, ¡ zás !, la lía. Dudo que la idea de liarla sea solamente de la juventud que ha convocado. O tal vez si, visto lo visto de las agresiones grabadas en móviles. ¿Cómo va la juventud educada controlar a la juventud vandálica? Estoy segura de que a la mayoría les ha sabido mal que unos cuantos les den esa mala fama.
Pero las preguntas son:
¿Qué quiere la juventud?
¿Por qué han montado estos botellones?
¿Por qué han tenido tanta convocatoria en todas partes?
¿Qué poderes fácticos están detrás de todo esto?
¿De qué estamos hablando al referirnos a este fenómeno?
¿Es solo una chorrada o es algo más serio?
Por qué si lo que esperan es estar toda la vida de juerga y que se lo den todo hecho, que se vayan olvidando.
Hay que pasar más mensajes y que sean con ganas de mejorar el mundo, con sentido critico del humor y apelando a la cordura.
Por qué si lo que esperan es estar toda la vida de juerga y que se lo den todo hecho, que se vayan olvidando.
Hay que pasar más mensajes y que sean con ganas de mejorar el mundo, con sentido critico del humor y apelando a la cordura.
¡Los dioses deben estar locos!
3 comentarios:
Efectivamente, los dioses están locos (por lo menos un poco)...
¡Viva la cosecha del 53!
que bronca verdad, yo tampoco tengo la menor idea de la direción que la juventud esta tomando.
Besazos espolvoreados y poéticos para todo el mundo.
Es el polen primaveral ...
Publicar un comentario